YA NO CUELA

Nosotros, los de abajo

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La no izquierda, los que no pertenecen a la tribu, nunca pierden esa cándida perplejidad de comprobar que las normas que les destruyen a ellos son inocuas con sus enemigos, y nunca aprende de la experiencia. Cree que hay unas reglas del juego y que hay que jugar más o menos limpio, o pagar prenda cuando te sorprenden jugando sucio.

Esa es su perdición.

Porque la izquierda ha dejado claro desde el minuto uno que para ella sistemas políticos, constituciones, instituciones, leyes o la moralidad común solo existen para constreñir al rival, nunca a sí mismos.

Monedero, el mismo día que lanzaba una de sus incendiarias arengas de clase, definiéndose como adalid de los de abajo, comía en un exclusivo restaurante madrileño. Porque lo primero es un montón de palabras vacías, meras palancas de poder, y lo segundo es la vida, de la que cogerán, como en todo, lo que más les guste.

Quien quiera que esté encargado de la cuenta en Twitter de Joe Biden, el senil ex vicepresidente que hace de pantalla a la izquierda radical americana para alcanzar la presidencia, ha publicado un tuit que viene a representar lo mismo: “Donald Trump se presentó al cargo diciendo que representaría a los hombres y mujeres olvidados de este país, y en cuanto llegó al poder se olvidó de nosotros”.

¿”Nosotros”? ¿De qué material desconocido en este planeta puede estar hecho el rostro de esta gente? ¿De adamantium? ¿Cómo puede alguien que ha sido vicepresidente, que es senador, que lleva toda su larga vida en los centros de poder y que es el favorito para llegar a la Casa Blanca posar como un ‘olvidado’?

Porque es la retórica de la que no pueden prescindir, la que les ha hecho llegar hasta aquí, hasta dominar las instituciones, las universidades, el mundo cultural y, finalmente, el financiero y empresarial. Pero, siendo los amos del cotarro, saben que tienen que seguir presentándose como ‘los de abajo’, aunque quede ridículo, obsceno y evidentemente falso.