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YA NO CUELA

La guerra de los muertos

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Uno soñaba con la etiqueta que le ponían a su época, la Era de la Información, en la que, como nunca antes, todo el mundo tenía fácil y rápido acceso a toda la información imaginable. No podía sospechar que sería más bien la era del ruido, la del engaño, en la que el poder tendría tanta obsesión por dar su versión sesgada o directamente falsa que se haría imposible estar seguro de nada. No es nuevo que los españoles nos tiremos los muertos a la cara. La Ley de Memoria Histórica es básicamente eso. Pero ahora hacemos otro tanto con cadáveres frescos, con los muertos de ayer por la tarde, de esta mañana. Yo no tengo el número, ni me fío ya de ningún número. Pero a mi alrededor, personas que conozco y de las que no puedo desconfiar, cuentan sus muertos en alto. Cada uno conoceremos a los nuestros cuando esto acabe, y no va a ser algo fácil de olvidar.

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