Obispos norteamericanos contra la política proabortista del «devoto Joe Biden»

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Los obispos católicos norteamericanos han condenado sin paliativos la decisión del presidente Joe Biden de revertir la decisión política, puesta en marcha por Trump, que bloqueaba la financiación de los proveedores de abortos fuera de los EE.UU. Y han calificando su orden ejecutiva sobre el tema como «incompatible con la enseñanza católica.»

«Es penoso que uno de los primeros actos oficiales del presidente Biden promueva activamente la destrucción de vidas humanas en las naciones en desarrollo«, ha señalado en su declaración del arzobispo Joseph F. Naumann, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. «Esta Orden Ejecutiva es antitética a la razón, viola la dignidad humana y es incompatible con la enseñanza católica. Nosotros y nuestros hermanos obispos nos oponemos firmemente a esta acción. Instamos al Presidente a utilizar su cargo para el bien, dando prioridad a los más vulnerables, incluidos los niños no nacidos.»

La declaración también fue redactada por el obispo David J. Malloy, que es presidente del Comité de Justicia y Paz Internacional.

Se da la circunstancia de que la financiación de los abortos fuera de los EE.UU. tiene indudables y preocupante tintes racistas y sociópatas, dado que la mayoría son practicados en países africanos, latinoamericanos y asiáticos a personas jóvenes en situación de desamparo. Se trata, pues, de un genocidio racial y social financiado desde el país más rico de la tierra y promovido por un presidente blanco partidario de una especie de maltusianismo para pobres.

La mayoría de los norteamericanos, preguntados por una encuesta, se manifestaron en contra de que los contribuyentes norteamericanos tuvieran que financiar con sus impuestos los abortos en países subdesarrollados.

La Casa Blanca describe a Joe Biden como un «católico devoto«, tal y como señalan de manera constante los medios afines al sistema. De tal manera que el presidente americano sería un «católico tolerable» o «integrable» por la ideología y la industria del aborto.

«Como el mayor proveedor de atención sanitaria no gubernamental del mundo, la Iglesia católica está dispuesta a trabajar con él y con su administración para promover la salud global de las mujeres de forma que se fomente el desarrollo humano integral, salvaguardando los derechos humanos innatos y la dignidad de toda vida humana, empezando por el vientre materno», dice el comunicado de los Obispos.

«Para servir a nuestros hermanos y hermanas con respeto, es imperativo que la atención comience por asegurar que los no nacidos estén libres de violencia, reconociendo a cada persona como hijo de Dios. Esperamos que la nueva administración trabaje con nosotros para satisfacer estas importantes necesidades.»

Biden dijo que se niega a imponer sus «creencias religiosas a otras personas». Sin embargo, tanto el Catecismo Católico como algunos clérigos han indicado que los políticos tienen la obligación de apoyar la legislación antiaborto. La sección del Catecismo que habla del aborto dice que el procedimiento y el infanticidio «son crímenes abominables».

Dice así: «Los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por la sociedad civil y la autoridad política»… «cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de cada ciudadano, y en particular de los más vulnerables, se socavan los fundamentos mismos de un Estado de Derecho.»

Planned Parenthood, que ha anunciado en repetidas ocasiones la realización de más de 300.000 abortos anuales, aplaudió la decisión de Biden de volver a financiar la práctica del aborto en los países subdesarrollados.