El odio de la izquierda al cristianismo

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El odio y la rabia a todo símbolo cristiano no es nuevo en la izquierda española.

Aunque la Constitución garantiza la libertad religiosa y de culto de todos los españoles, en nuestro país, hace ya años que los ataques al cristianismo tienen barra libre.

El último ejemplo lo tenemos en Aguilar de la Frontera, un pueblo de la provincia de Córdoba, donde se ha retirado la Cruz del Llanito. El monumento, situado frente a la iglesia de las Descalzas, fue erigido en 1938 y, según el ayuntamiento, supone una exaltación del franquismo. Por eso, el gobierno municipal, de Izquierda Unida, ha justificado su derribo en base a la Ley de Memoria Histórica.

Las monjas carmelitas pidieron que, al menos, les dejasen custodiarla o conservar sus restos, pero el Ayuntamiento prefirió tirarla, cual basura, a un vertedero. La indignación de los vecinos y de todos los cristianos se trasladó a las redes, donde comenzó una campaña para denunciar el penúltimo atropello a la Iglesia.

Hubo, incluso, quien empezó a erigir nuevas cruces en el mismo lugar. Una iniciativa que recuerda a lo ocurrido en la Colina de las Cruces, en la ciudad lituana de Šiauliai. Allí, después de que la Unión Soviética intentase eliminar cualquier vestigio cristiano en la zona, los lugareños, de forma espontánea, levantaron hasta 100.000 cruces.

Carmen Flores, la alcaldesa comunista de Aguilar de la Frontera, asegura que seguirá retirándolas. Y es que, mientras toma como franquista cualquier símbolo cristiano, en su despacho posa con un cuadro con su nombre en árabe. Cuanto menos, curioso.

Por desgracia, este caso nos recuerda al de Callosa del Segura, en Alicante. Allí, en enero de 2018, también se retiró otra cruz con los mismos argumentos. A Francisco Maciá, el entonces alcalde socialista del pueblo y a sus socios de Podemos, les dio igual que decenas de feligreses se manifestaran a diario contra el derribo.

Es más, cuando Teresa Agulló, vecina octogenaria que vivía frente a la iglesia, comenzó a proyectar en su fachada una cruz como la retirada, el consistorio decidió multarla con 100 euros por cada día que lo hiciera. Incluso, instaló unos focos de enorme potencia, para tapar el holograma.

Finalmente, esas multas fueron retiradas gracias a la acción de la Asociación Española de Abogados Cristianos, que también se querelló contra el alcalde. Tanto el socialista Maciá como  su teniente alcalde, Ismael Ballester, de Izquierda Unida, contrataron a dedo a un abogado para su defensa, lo que les ha valido una imputación por malversación de fondos públicos.

Y por si todo esto no fuera suficiente para demostrar el odio que hay contra el cristianismo en nuestro país, recordemos que, poco después de la fatal explosión en la calle Toledo de Madrid, aparecieron en redes algunos mensajes no precisamente cariñosos hacia las víctimas de la deflagración: hubo quienes disfrutaron de que ahí se encontrasen sacerdotes y feligreses y lo publicaron sin escrúpulo. 

Esa es la tolerancia de los que la piden.